jueves, 16 de noviembre de 2017

RECIBIMOS: ESTADO ASESINO (ZINE ANÓNIMO)

«Estado Asesino es un vómito. Una urgencia.
Éstas compilaciones nacen de la desesperación.
Todo lo que aquí encuentres, no está puesto en su lugar por casualidad, sino por causalidad.
Esta contra-información no pretende mostrarse como la verdad o el camino correcto.
Dedicado al e$tado terrorista y a todxs lxs que día a día, ya sea conscientes o inconscientes, haciendo o no… afirman el poder de ésta maquinaria de muerte.
Lxs desprecio.»

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Contenido:
- Resumen La Oveja Negra N°50
- Fragmentos sueltos de "Kutralwe" -herramientas para las luchas-
- Carta de Marcelo Villarroel Sepúlveda al compañero anarquista Santiago Maldonado.


Anteriormente desde Fractales Ediciones D.I.Y. (Buenos Aires, región argentina) también editaron la revista Praxis nro.1 donde entre sus artículos pueden encontrarse palabras publciadas en nuestro boletín. También disponible para descargar, en su blog: http://fractalesedicionesdiy.blogspot.com.ar/2017/10/praxis.html

domingo, 22 de octubre de 2017

PANFLETO POR SANTIAGO MALDONADO

AHORA YA SOS PARTE DE LA TIERRA A LA QUE TANTO AMABAS

Tristes son las horas que estamos viviendo. Ayer 20 de octubre Sergio Maldonado confirmó  lo que tanto temíamos. El cuerpo plantado por la Gendarmería en el rio Chubut es el compañero Santiago Maldonado.

Gendarmería es responsable. El Estado es responsable. Porque fueron ellos los que se lo llevaron del territorio rebelde de Cushamen el primero de agosto.

Santiago Maldonado ya no es un desaparecido, ahora es un asesinado. Pero no tenemos que olvidarnos nunca de lo más importante. A Santiago Maldonado lo mataron por luchar, por ser solidario, por enfrentar a Gendarmería al lado de los weichafes (guerreros) del MAP, el Movimiento Mapuche Autónomo del Puel Mapu, exigiendo la libertad de Facundo Jones Huala.

A Santiago Maldonado lo mató la propiedad privada. No conforme con desaparecerlo y matarlo, quisieron y aun intentan tergiversar su figura. Y muchos quienes dicen honrar su memoria también.

Hay que tenerlo siempre en nuestros corazones como un luchador, como alguien que intentó al lado de otros cambiar esta sociedad de mierda donde prima la mercancía por sobre la vida.

Nuestro mejor homenaje será seguir luchando, seguir desafiando al Estado y al Capital como lo hacía él. Santiago Maldonado el que peleó en las barricadas de Chiloé, defendiendo el mar. Santiago Maldonado el que luchó por la inmensa tierra sureña.

Cada vez que el fuerte viento patagónico sople, el estará allí. Cada vez que los rebeldes del mundo intenten tomar el cielo por asalto, el estará allí. Descansa compañero, el mar, la tierra y los bosques por la que diste la vida te estan esperando para cobijarte.


Repartido en las calles de Rosario, 21 de octubre de 2017.

martes, 26 de septiembre de 2017

SOLIDARIDAD ES SEGUIR LUCHANDO

Celebramos que aún exista un “nosotros” a contracorriente del individualismo competitivo reinante. Un “nosotros” de explotados que se rebelan y luchan con lo que tienen a su alcance, y que hacen posible que hoy sean 50 los números editados del boletín La Oveja Negra. Es de gran satisfacción y queremos compartirlo con los nuestros.
Incluimos algunas palabras en las que se condensa la aspiración de este proyecto. Se trata de extractos de la presentación a nuestro libro La Oveja Negra, selección de textos. Febrero de 2012 – Agosto 2015. Lazo Ediciones.

¿Qué sentido podría tener reflexionar sobre este mundo si no es para cambiarlo? Conmocionar el mundo con el solo acto del pensamiento es imposible. (…) La Oveja Negra no es una tribuna de opiniones o una vidriera donde cada uno pueda mostrar su individualidad. En estos tiempos en los que se publicita y se convence de que lo mejor es que cada satisfacción sea resuelta individualmente, en los que se promociona la competencia y el destacar sobre los demás, nosotros estamos por lo contrario. Logramos una homogeneidad de posiciones revolucionarias y una misma intencionalidad. Esto no se logra simplemente en las reuniones para la confección de un periódico, pero, sin duda, ponerse juntos con empeño en un mismo proyecto colabora mucho con ello. (…) Otra satisfacción compartida es poder mantener la constancia en la periodicidad del boletín. Al comienzo lo realizábamos cada dos meses y luego sentimos necesario hacerlo una vez al mes, al notar que teníamos más cuestiones para compartir y que ya no entraban en una sola hoja (tampoco queríamos transformar la publicación en una revista). La Oveja Negra es gratuita pero esto no significa que no cueste dinero hacerla. Sin embargo, el financiamiento del proyecto no puede volverse un fin en sí mismo, ni tampoco un obstáculo para su realización. Encontramos que la manera más simple de hacerlo es aportando entre los editores y entre personas interesadas que colaboran cuando pueden. En muchos casos son las mismas personas las que se llevan algunas copias para difundir en los lugares que frecuentan, a sus amigos, conocidos; así como otros las imprimen por sus propios medios, incluso en otras ciudades y países. Compañeros desconocidos de otras regiones del mundo han traducido textos de La Oveja Negra al griego, al italiano, al francés, al inglés o al alemán, poniéndolos a circular por la web. El internacionalismo es para nosotros esencial, y no nos referimos solo a compartir con compañeros de otras regiones, sino a pensarnos y a actuar como una expresión mundial desde el primer momento, como parte de una misma clase, con las mismas necesidades. Desde siempre los revolucionarios hemos afirmado la necesidad de trascender las fronteras, formales o informales, que impone el Capital. Esto debe verse reflejado en cada uno de nuestros actos. Un proyecto de estas características está al alcance de cualquiera que se proponga hacerlo, se trata de tener constancia y esforzarse lo necesario. Sin ser un profesional de cada especialidad, ni aprendiéndolo en la universidad, se puede escribir, corregir, diagramar, ilustrar, imprimir y distribuir.

UNA EXPERIENCIA DE LUCHA AUTÓNOMA EN ROSARIO
Vivimos días de bronca y dolor. Caminamos, saltamos, gritamos, lloramos, y encontramos en la lucha el único modo de mantenernos de pie. Apoyando y apoyándonos en la acción contagiosa de los mapuche rebeldes en el sur.

Para este número teníamos pensada una edición especial por cumplirse 50 números del boletín, donde tratáramos varios temas, pero la urgencia nos exige aportar sobre la lucha social en esta región del globo. Con este fin queremos compartir el ejemplo de lo realizado en Rosario, sin por ello ponernos como ejemplo. Este nuevo número, estrechamente ligado con el anterior, es parte de una continuidad de diversas acciones que fueron realizadas colectivamente.

Para nosotros no se trató de un tema “novedoso” porque apareció en los medios y al cual nos acoplamos para aprovechar la situación, sino que se trató simplemente de mantener una coherencia y una continuidad, con respecto a Santiago, a la comunidad de Cushamen y a nosotros mismos.

En 2016 fueron realizadas diversas actividades callejeras y de difusión en solidaridad con las lof en resistencia de Cushamen, comunidades mapuche en conflicto que desde marzo de 2015 están en proceso de recuperación territorial efectiva al magnate Luciano Benetton, 1.000 hectáreas, sobre las 900 mil que posee.

En junio de ese año, fue detenido el lonko weichafe Facundo Jones Huala, que enfrentaba por entonces su primer proceso, por el cual estuvo preso durante tres meses. El 27 de junio de 2017 fue detenido por segunda vez. Se realizó en ese entonces una jornada de difusión, el 14 de julio, poco después de su encarcelamiento.

En el lapso de tiempo hasta la fecha, el contacto humano y el impulso solidario fueron tomando una fuerza colectiva mayor, gracias a la actividad permanente. Esta actividad grupal hoy motiva el hecho de escribir estas palabras. Con el objetivo de dar un testimonio a los sectores y revolucionarios y a todos aquellos que se solidarizan con la causa mapuche y ante la posterior desaparición forzada de Santiago Maldonado. Instando a más compañeros y compañeras a comprometerse con la situación de la comunidad mapuche pero, ante todo, a comprometerse con una transformación radical de la sociedad, en la localidad donde se encuentren.

A la semana de la desaparición del compañero Santiago se hizo un corte de calle en una zona céntrica, con ruido y volantes. A las dos semanas se concentró frente a un destacamento de Gendarmería Nacional para escrachar a los responsables inmediatos de este atropello estatal. El 1 de septiembre, a un mes de la desaparición, se convocó a una manifestación autónoma que concluyó en la Bolsa de Comercio, donde hablamos y leímos un escrito de Santiago.(1) Mientras tanto, todos los días, se pegaban afiches, stickers, se dejaban volantes, pintadas, se iba a distintas radios y se conversaba sobre el tema donde se podía. Además, fueron impulsadas y preparadas jornadas de difusión y reflexión en esta y otras ciudades, circulando a su vez el número anterior de este boletín que también fue difundido en otras partes del mundo. A partir de esos artículos y panfletos se realizó un video titulado ¡Con los rebeldes siempre!, recopilando distintos registros, sobre todo de compañeros en el lugar y fragmentos de los compas de Inchiñ comunicación mapuche.

La invitación es a movilizarse y reflexionar, extraer lecciones de lo que pasa, conocer otras luchas, de otros tiempos y otros lugares. Excediendo lo individual, las miserias politiqueras y los oportunismos de todo tipo. No se trata simplemente de “llevar la teoría a la práctica” como suelen decir los que quieren pensar por nosotros. Se trata de una práctica indivisible. La misma teoría revolucionaria existe gracias a las prácticas revolucionarias del proletariado. Entonces así como debemos desbordar lo teórico, debemos extraer lecciones teóricas de nuestras prácticas.
Claro que nos entusiasmamos y en esa pasión a veces queremos todo inmediatamente, pero así como no se puede expresar todo en cada gesto, palabra o acción, tampoco se puede solucionar todo en una manifestación, en un debate o en un corte de calle. Esto requiere compromiso y permanencia, pensándonos históricamente, con los rebeldes de todas partes, que nos precedieron y a quienes precederemos nosotros.

Nota: 
1. Por su parte, la marcha mayoritaria concluyó en silencio y en el Monumento a la bandera ¡símbolo máximo del genocidio del pueblo mapuche! Y cagándose en las ideas y la práctica del compañero. 

A SANTIAGO LO SECUESTRARON LUCHANDO
Aunque les pese a los inquisidores que critican a los encapuchados que cortan calles y rutas o tiran piedras, la última vez que se lo vio al compañero, se encontraba encapuchado, cortando una ruta y dispuesto a defenderse del ataque de las fuerzas de seguridad del Capital con los medios que tenía a su alcance.

«Grupos minoritarios que quieren imponerse a través de la violencia» es una definición que acertadamente podría emplearse hacia los mismos agentes del Estado. Sin embargo, es más frecuente oírla para criminalizar, demonizar o caricaturizar los medios de lucha que desarrolla la clase explotada hace siglos.

Claro que existen infiltrados, han existido y seguirán existiendo en todos los gobiernos. Los hemos visto, hemos visto sus fotografías, pero de ahí a otorgarles todo accionar violento hay un abismo. Estas simplificaciones que apuntan a golpear al gobierno en realidad le hacen juego a la pasividad reinante. Pensemos un diciembre del 2001 con este imaginario que se viene imponiendo sobre los encapuchados, los disturbios y los violentos. Es el imaginario que está legitimando la próxima represión, donde el Estado toma coraje para tirarnos con balas de goma o hasta desaparecer a un compañero.

Entendemos que uno de los más importantes mensajes de la comunidad mapuche y del compañero Facundo desde la cárcel es justamente lo siguiente: que se puede hablar de anticapitalismo, que se puede hablar de revolución. Y que consecuentemente, se puede accionar en ese sentido. Ello no significa que la violencia sea un signo de radicalidad (de ir a la raíz como la palabra lo indica), cualquiera puede emplearla.

La desaparición de Santiago, la cárcel de Facundo y la represión al movimiento mapuche son parte de una totalidad, de un conflicto violento, histórico y social que excede a los mapuche, un conflicto entre la vida y el capitalismo, imposible de ser resuelto al corto o mediano plazo.

No se puede rechazar la violencia del Estado y luego esperar su respuesta pacífica. Ningún Estado puede satisfacer las necesidades de los explotados, porque Estado significa violencia, enmascarada si es posible, pero si es preciso, franca y descarada. (2)
Nota: 
2. ¡Destruyamos al Estado!, publicado el 1ro de mayo de 2016 

FUERA Y CONTRA EL REFORMISMO
En el movimiento social existe una táctica históricamente contrapuesta a la revolución: el reformismo. Re–formar: re hacer la forma conservando el contenido.

La lucha consecuente de los guerreros del Movimiento Mapuche Autónomo del Puelmapu (MAP), despierta la simpatía de amplios sectores anticapitalistas y revolucionarios. Así como también, sacudió el aletargado transitar de diversos sectores sociales, políticos y sindicales. Muchos de ellos en plena campaña electoral.

Es de notar, que la represión sufrida cotidianamente por las comunidades mapuche en el sur, la prisión de Facundo Jones Huala, y sobre todo, el profundo contenido social del MAP, está en el mismo o peor grado de desconocimiento y tergiversación que antes de la desaparición del compañero Santiago Maldonado.

A su vez, Santiago obtuvo una triste popularidad a costa de ser digerido y luego utilizado por el mundo político. Hoy todos hablamos de Santiago, pero hablamos de personas distintas. Sus compañeros no reivindicamos al desaparecido, sino al sonriente luchador.

Se golpean el pecho y claman por más democracia y Estado, que es lo que desapareció a Santiago y lo que mantiene preso a Facundo.

El reformismo critica al gobierno, confiando en e impulsando una nueva administración de la miseria reinante. Salen a pedir la renuncia de la ministra de seguridad Patricia Bullrich o hasta del presidente Mauricio Macri, porque no ven un problema en sus funciones sino en las personasEsta es la lógica de la clase dominante, que intenta establecer una serie de reivindicaciones fácilmente canalizables que imposibilitan ir más lejos en la lucha.

Toda lucha parte de una necesidad, y toda necesidad contiene su reivindicación y su reforma. La revolución es justamente la generalización de todas las reivindicaciones, buscando la raíz de nuestros problemas. La lucha en defensa de la tierra no puede ser reducida a «una lucha contra la extranjerización de la tierra». No se trata de un problema de propietarios sino de la propiedad privada misma.

Entendemos que no se pueden separar las necesidades humanas inmediatas de la necesidad humana de revolución, o sea, si se separa lo que se necesita ahora (tierra, alimentos) de lo que también se necesita ahora (combatir la propiedad privada y el Estado) es porque los políticos y los sindicalistas transforman nuestras reivindicaciones en reformas. En resumen, la Revolución Social por la que bregamos es la generalización de todas las luchas y reivindicaciones que llevamos a cabo los proletarios. (3)

Nota:
3. ¡Viva la revolución social!, publicado el 1ro de mayo de 2015

AUTONOMÍA Y AUTOORGANIZACIÓN
Para la lucha alentamos la organización de clase y por tanto autónoma de las expresiones burguesas. En oposición desde los hechos mismos a las organizaciones sindicales, democratistas, de derechos humanos, a quienes reconocemos como agentes del orden capitalista. No criticamos su dirigencia, su burocracia o sus personalismos. Criticamos en la práctica su función social objetiva: reprimir a los explotados que se rebelan. Sí, reprimir, se puede reprimir con balas y palos así como también preventivamente: desfigurando los intereses propios y reemplazándolos por necesidades de la economía, del Estado, disuadiendo para encorsetar la lucha entre urnas y leyes, boicoteando los proyectos revolucionarios, metiendo miedo y partiendo desde la victimización permanente.

Incluso en el grado de minoría en que nos encontramos los revolucionarios, los anticapitalistas, consideramos que dejar pasar estas políticas sería festejar los golpes sufridos en el pasado por distintos compañeros y por nosotros mismos, así como también anular el contenido revolucionario de las acciones futuras. Nuestros métodos de lucha hoy determinan los de mañana.

Es preciso combatir el grado de complicidad y complacencia actual, así como la confusión generalizada y la reforma. Nada nos obliga a pedir ayuda y apoyo a los calculadores políticos, que solo buscan publicitarse. Nada nos une, porque tenemos horizontes de vida muy diferentes: gestionar el capitalismo o destruirlo, esa es la cuestión.

Hay que evitar la integración a las alternativas burguesas así como a los híbridos interclasistas y multisectoriales, que en nombre de una pretendida unidad solo buscan mantener la sociedad capitalista.

Es necesario continuar apelando a la unidad de las expresiones revolucionarias en lucha de nuestra clase, y esto necesariamente se opone a los llamados de la izquierda que buscan dividirnos y callarnos. La idea de que la multiplicidad de voces es algo bueno para la lucha se demuestra totalmente ilusa cuando las acciones y consignas radicalizadas son calladas, ninguneadas o criticadas sistemáticamente.

Nos suelen decir que somos débiles porque estamos divididos, pero es al revés: estamos divididos porque somos débiles. Débiles como clase, que por no dotarnos de una perspectiva revolucionaria propia aceptamos las opciones burguesas y por no construir nuestras propias maneras de organizarnos terminamos sumándonos al carro de la derrota de los oportunistas ya conocidos.

Muchos, así como Santiago, asumiendo este rechazo nos solidarizamos con una lucha completamente por fuera de partidos y sindicatos, una lucha por conseguir directamente lo que se necesita: la tierra para vivir, el aire, el agua, la comunidad entre seres humanos.

Por eso, frente a la represión hay que generar vínculos solidarios y redes de comunicación entre cercanos. Estimular el intercambio constante de experiencias combativas, y la consolidación teórica y organizativa. La teoría revolucionaria encuentra su sentido en función de la acción revolucionaria.

POR LA RADICALIZACIÓN DE LA CONFLICTIVIDAD SOCIAL EXISTENTE
El caso de Santiago y de la represión a la comunidad mapuche es una muestra de que el problema no es el gobierno de turno, el problema es la explotación capitalista. Los burgueses y sus servidores reafirman que la ganancia vale más que la vida en cada desaparición, amenaza y encarcelamiento, cuando cercan la tierra y nos contaminan, cuando defienden a las mercancías frente a los seres humanos. Nosotros, la clase explotada y oprimida del mundo, por el contrario en cada resistencia a su mundo invertido afirmamos todo lo contrario.

El conflicto entre la humanidad y el capitalismo no tiene una salida a corto o mediano plazo. Y es una muestra de la falta de soluciones que se encuentran en las estructuras legales del Estado. También lo es de la carencia de perspectiva revolucionaria a gran escala, y de la larga lista de obstáculos que supone asumir una perspectiva contrapuesta a los intereses de la clase dominante. A saber, la preservación de sus privilegios y poderío a toda costa, sacrificando los intereses de los explotados, su salud y su existencia misma, de ser necesario.

Esto no va a ser solucionado por una minoría por revolucionaria que sea, ni de la noche a la mañana. La realidad social de la clase explotada solo puede ser transformada por su propia acción directa y movilización permanente.

Radicalizar es, como decíamos, ir a la raíz, profundizar, reapropiarnos de nuestra historia, comenzar nuevos movimientos, porque no es algo espontáneo que sucederá indefectiblemente.

La mejor manera de solidarizarnos con Santiago y con el pueblo mapuche en resistencia es seguir luchando.

LOS MAPUCHE NO SON CHILENOS NI ARGENTINOS, NOSOTROS TAMPOCO...

Frente a los numerosos ataques racistas y xenófobos que afirman que «los mapuche son chilenos» e incluso que «mataron a los tehuelche que, esos sí, son argentinos», basta recordar no solo que ambos pueblos se encuentran a ambos lados de la cordillera, ¡sino que son preexistentes a la conformación de los Estados chileno y argentino! Y que ambos Estados intentaron aniquilarlos, de eso se trató la denominada Conquista del desierto realizada por la República Argentina entre 1878 y 1885 y la anterior Pacificación de la Araucanía del otro lado de la cordillera (1861–1883).

Afín a los tiempos actuales, donde las peores aberraciones deben hacerse con un lindo discurso, desde hace años se insiste en usar la categoría de "pueblos originarios" para referirse a los grupos humanos que habitan este continente desde antes de la llegada de los españoles. Creen los especialistas que es mejor que llamarles salvajes, indios, aborígenes, indígenas... aunque el genocidio siga existiendo.(1)

Nosotros que no somos mapuche, sino nietos de inmigrantes de cualquier rincón del planeta, mestizos, mezcla de inmigrantes e indios, nos preguntamos qué somos. La nacionalidad escrita en nuestras identificaciones es una imposición entre tantas otras. Tristemente hemos naturalizado tanto el modo de vida que llevamos como asalariados que nos olvidamos que también somos desposeídos, que nuestros ancestros fueron separados de sus tierras, de sus formas de vida y de producir, que fueron llevados a ciudades y barrios marginales para cubrir las necesidades de la vida mercantil. No encontramos una raíz étnica y una cosmovisión común que nos una con nuestros antepasados y con nuestro mundo natural, como la encuentran nuestros hermanos mapuche. Lo que sí nos une, sin embargo, es ese pasado de desposes ión y la certeza de que la humanidad precedió al Estado y al dinero, a la propiedad privada y la avaricia. Esas son nuestras raíces y es la razón que nos empuja a luchar por algo distinto.

En Estados Unidos, en Cuba, en Argentina, en Suecia, en Venezuela o en Irak, hay explotadores y hay explotados, hay opresores y hay oprimidos. Nuestra clase, la de los desposeídos, resiste y se enfrenta en todas partes contra el mismo enemigo, el Capital, el Estado, que ha logrado expandirse y dominar todos los territorios. Lo único que nos queda, si queremos destruir las condiciones de su existencia, es aunar nuestras luchas como proletarios y proletarias en todo el mundo, ser una clase mundial en lucha. O sea, asumir estas luchas particulares como una lucha internacionalista, no tan solo solidarizándonos con los oprimidos de otras regiones sino asumiendo que su lucha es la nuestra, luchando desde donde estamos, en “nuestras” ciudades, en “nuestro” país, contra “nuestro” Estado, contra “nuestra” burguesía.(2)

Ya lo han dicho antes que nosotros: «El proletariado no tiene patria» y nunca la tuvo.» La patria es la organización que se dieron ricos y opresores en sus competencias, ellos crearon Naciones y Estados a costa de miles y miles de vidas proletarias que sucumbieron en trincheras, campos de trabajo, defendiendo fronteras que no eran las suyas. La patria no es más que la excusa para separarnos y oponernos como oprimidos, para que trabajemos para ellos y no logremos una comunidad de intereses, de deseos, de lucha. ¿Por qué? Porque eso nos hace peligrosos, porque nosotros fuimos, somos y seremos muchos más, y los defensores del Capital hacen todo lo posible para que no nos enteremos.

A TODOS NOS ROBARON LAS TIERRAS, A LOS MAPUCHE TAMBIÉN

Podemos ir más atrás en el tiempo y corroborar cómo desde hace más de 500 años muchos pueblos vienen combatiendo y sobreviviendo a la desposesión.

El 12 de octubre no representa el “encuentro de dos mundos”: ese fue el día en que comenzó una de las más atroces guerras. En términos generales se produjo en América una destrucción poblacional de un 90 por ciento, es decir, la pérdida de aproximadamente 70 millones de seres humanos (y esto sin contar los esclavos extirpados de África)

Tampoco es cierto que el mal llamado “descubrimiento” (el ser humano de hecho llegó a este continente hace, por lo menos, 15 mil años) haya sido un acontecimiento casual. Fue más bien la culminación de un proceso acumulativo de experiencias de exploración y conquista y de perfeccionamientos tecnológicos que se dieron en los años previos a la colonización, en algunos países de Europa, especialmente en Portugal y España.

En esos momentos, las distintas regiones europeas comenzaban ya a especializarse en la producción para el comercio a larga distancia, los mercaderes se constituían en la figura clave del período en que la producción para el intercambio comenzaba a generalizarse, cada vez más desligada de las necesidades directas.

Fue en este escenario de acumulación primitiva u originaria del Capital, que Colón concretó su expedición con el objetivo de llegar a China por el camino occidental “directo”.

Pero las necesidades del mercado mundial de expandirse no sólo empujaron a la colonización y búsqueda de nuevos territorios para explotar. En Europa se implementó, por distintos medios, la privatización de la tierra, expulsión de inquilinos, aumento de las rentas e incremento de los impuestos por parte del Estado, lo que produjo el endeudamiento y la venta de tierras que se fueron acumulando en pocas manos. Los precios de los alimentos, que durante dos siglos habían permanecido estancados, comenzaron a aumentar. A este fenómeno “inflacionario” se le llamó La Revolución de los Precios, debido a sus devastadoras consecuencias sociales, y fue atribuido a la llegada del oro y la plata de América.

A su vez, es revelador saber que la mayor parte del oro acabó en templos en la India, y la abrumadora mayoría de la plata fue enviada a China. De hecho, Europa había exportado oro y plata a oriente desde tiempos de Roma. Los primeros años de expansión europea fueron en gran medida producto de la necesidad de nuevas fuentes de oro y plata con qué pagar los lujos orientales.

La historia del Capital y de las luchas contra su surgimiento y desarrollo nos demuestra su carácter mundial y destructivo desde sus inicios. Lejos está de ser un desarrollo natural de la especie; este sistema sólo pudo llegar a ser lo que es hoy gracias a la aniquilación y utilización de todas las diversas formas de vida y de vinculación con el mundo y entre humanos que existían en la Tierra y que se le opusieron como pudieron.

Otra vez, hacer memoria, nos recuerda que «el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza».(3)


Notas:
1. ¿Pueblos originarios?, La Oveja Negra nro.21, octubre de 2014
2. ¿Por qué internacionalistas?, La Oveja Negra nro.8, abril de 2013
3. La conquista de América y el desarrollo del mercado mundial, La Oveja Negra nro.21, octubre de 2014

PARA QUE NO LO DESAPAREZCAN NUEVAMENTE. TESTIMONIO ANÓNIMO SOBRE SANTIAGO MALDONADO

No soy amigo de Santiago Maldonado ni tengo una relación cercana con él. Su familia, sus amigos y compañeros mapuche de las Pu Lof ya han dado su testimonio sobre quién es él.

Mi relación con El Brujo, sobrenombre con el que lo conocí, se dió en un determinado momento en que nuestras rutas de viaje se cruzaron, y por unos pocos días fueron compartidas.

Solo quiero traer estos recuerdos para seguir dando una dimensión de quién era El Brujo.

Fueron pocos días, 3 o 4. Pero en esos momentos pudimos charlar bastante mientras nos dábamos maña para sobrevivir con poca plata.

Me lo presentó una persona en común, diciéndome: «Él viene de Chile», y pensé que era chileno. 

Nos pusimos a hablar y me contó que no, que venía de allí porque estaba viajando hacía un tiempo. Nuestras rutas habían sido más o menos las mismas, solo que él hacía ya varios meses que estaba viajando.

Charlamos sobre lo que él vivió en las barricadas en Chiloé, cuando en la isla se expandió la revuelta popular al llegar a las costas una marea roja de algas y veneno. Era la señal, las salmoneras habían asesinado el mar.

En el momento que lo conocí estaba cerca de la lucha mapuche. Me dijo que se sentía con suerte. Primero Chiloé y al cruzar la cordillera, Cushamen.

Así pasamos esa primera tarde comentando diferentes conflictos en defensa de la Tierra.
Recuerdo charlar sobre las publicaciones Sombras y Cizallas y Cuadernos de Negación.

Se notaba que la conexión con la naturaleza era algo que sentía mucho —era vegetariano, naturista e interesado en la Liberación Animal— y que lo enlazaba con su propia historia. Así me contó que era de 25 de Mayo (Pcia de Buenos Aires) y ahí nomás me aclaró que ese no era su nombre real, sino Wetel Mapu: lugar o tierra de las mulitas. Y que en un campo cercano había dado sus últimos malones Kalfucurá, a quien admiraba.

Un gesto que me conmovió: viajaba con una foto de su bisabuelo, un inmigrante portugués.

Santi había trabajado en una cosecha de aceitunas en Mendoza y no entendía por qué se sentía cómodo entre los olivares. Encontró una explicación en ese bisabuelo luso. Me decía también que la foto le hacía acordar a las imágenes de los anarquistas expropiadores de principios del siglo XX, también de saco, mostachos y sombrero. Con más ganas y ocurrencia que argumentos decía que a lo mejor su bisabuelo había sido uno de ellos.

Pasamos una tarde entera macheteando leña a orillas de un río, volviendo un poco a los tumbos con unos changos de supermercado que habíamos conseguido, repletos.

Mientras comíamos escuchamos un disco de hip hop que había grabado con un amigo de 25 de Mayo. Letras contundentes contra la Iglesia y la Normalidad. Recuerdo una que hablaba sobre saquear el “santo sudario”, y otra que afirmaba en el estribillo: ¡Sigo siendo punk!

No hubo despedida. Una mañana me fui. Santiago Maldonado pudo haber sido una de las tantas personas que se conocen viajando y de las que solo queda un recuerdo. Un tiempo después su cara fotocopiada, en banderas, en murales, recorre el mundo.

UN DESAPARECIDO INCÓMODO
De Santiago Maldonado dijeron y dicen muchas cosas. Y han hecho por él muchas otras que intentan desaparecerlo nuevamente. El Estado argentino tiró la tesis de que es un mapuche de RAM y un guerrillero fugado a Chile con un estricto entrenamiento en karate. La ex presidenta aprovechó para pegarle a sus contrincantes y hasta ofreció una misa por El Brujo. Los ciudadanos bienpensantes pero progresistas solo hablan de él como artesano, mochilero, hippie.

Y la izquierda bueno, qué decir... Levantó la bandera de Santiago solo para poder seguir agregando nombres a su lista de mártires y tener otra excusa para seguir llorando. No nos extrañemos que pinten la cara de Santiago al lado de la de Mao o el Che Guevara.

Hubo algo en lo que coincidieron todos. La teoría de los infiltrados. Los compañeros de Santiago, en El Bolsón, Buenos Aires o Montevideo (¿Conquistarán los mapuches Uruguay?) que salieron con capucha y piedras a la calle fueron rápidamente catalogados de esa manera. El gobierno los tildó de terroristas y la oposición de funcionarios del macrismo. A Santiago Maldonado seguramente alguna vez en la calle lo insultaron diciéndole «infiltrado tirapiedra.»

Cuando Lanata increpó a Facundo Jones Huala diciéndole que se presenten a elecciones o Nicolás Repetto se encapuchó frente a su hermano Fernando argumentando que a la gente normal le da miedo esas cosas, ¿no vemos allí el mismo discurso de derecha e izquierda para no salir nunca de los cánones que impone el Estado para luchar?

A Santiago Maldonado no lo desaparecieron por estar dando una misa, o por presentarse a elecciones. Estaba cortando una ruta junto a los hermanos mapuche en lucha. Y seguramente, como el me había dicho, se sentía afortunado de estar junto a ellos.

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!
¡Terrorista es el Estado!

MEMORIA: ESTANISLAO ZEBALLOS Y LA CONQUISTA DEL DESIERTO

En Rosario, ciudad chata y cuadrada, surgida para la exportación de granos, el día 27 de julio de 1854 en la esquina sudeste de las calles Comercio y Aduana, actuales Córdoba y Maipú, nacía Estanislao Severo Zeballos.

Fue uno de los principales ideólogos e impulsores de la Conquista del Desierto y de la teoría “mapuche indio chileno”. Vale decir además, es reconocido por ser un pionero científico en este país gracias a la cantidad de tumbas que profanó luego de ese genocidio.

Como dato de color desde 1916 y hasta la actualidad funciona en su antigua casona la sede de los mejores representantes de su repugnante clase: El Jockey Club.

El 4 de octubre de 1923 fallecía en Liverpool. «Jurista, diplomático, político, militar, periodista, catedrático, historiador, geógrafo, etnógrafo y novelista» rezaba un artículo del año pasado de un periódico local titulado «Estanislao Zeballos, un brillante rosarino».

En 1878 este tipo, de quien a lo sumo conocemos la calle que va de este a oeste de la ciudad, escribió el libro La conquista de quince mil leguas. Estudio sobre la traslación de la frontera sud de la República al Río Negro. Trasladar la frontera del país hasta el Río Negro obligaría a los mapuche a habitar las tierras que se encontraban al sur, junto a los tehuelches, a quienes no veían como enemigos. Como vemos, es un precursor de aquello tan actual de otorgarles nacionalidades extrañas a diferentes comunidades.

«Estamos en la cuestión fronteras como en el día de la partida: con un inmenso territorio al frente para conquistar y con otro más pequeño a retaguardia para defender, por medio de un sistema débil y desacreditado. No incumbe su responsabilidad a un hombre ni a un gobierno. Es la herencia recibida de la Madre Patria, que conservamos fielmente, a pesar de haberla hallado controvertida y de que nuestra corta bien que dolorosa experiencia la condena. Avanzar por medio de líneas artificiales y permanentes para ir conquistando zonas sucesivas: tal es el sistema español de frontera, reducido a su expresión más sencilla. Lo pone de manifiesto una ligera ojeada sobre el mapa de Buenos Aires. Los españoles marchaban previsora y firmemente, llevaban sus armas y la colonización al desierto, clavando la cruz y levantando la escuela al lado del fortín, como bases de la fundación de pueblos. Así, la mayor parte de nuestros centros de población rural, derivan de antiguas guardias, que ocupan en el mapa direcciones armónicas, formando líneas paralelas de Nor–Oeste a Sud–Este, rumbo general de la Conquista en su movimiento de avance tradicional sobre la pampa.» (La conquista de quince mil leguas, Capítulo I)

«El vasto territorio comprendido entre Choele–Choel y Carmen de Patagones es recorrido frecuentemente por los indios que van de la Pampa unas veces y de los valles orientales de los Andes las otras; pero una vez realizada la gloriosa batida en la llanura, acampadas en triunfo nuestras tropas sobre la margen del río Negro, sin enemigos a retaguardia, aquellos campos se verán libres de salvajes, y las estancias de argentinos y de ingleses que ya se acercan a Choele–Choel, prosperarán tranquilas y seguras, sirviendo de base a nuevos centros de población y de trabajo. (Capítulo III)

«Ofrezco, pues, al Gobierno la obra, de la cual puede hacer el uso que convenga a sus planes» escribía el autor al comienzo del libro. Julio Argentino Roca mandó a imprimir 500 ejemplares con fondos del Tesoro Nacional. Y le comunicó: «Pero sus patrióticos y desinteresados trabajos no deben detenerse aquí y no serán completados sino cuando Vd. haga la historia de esta cruzada, una de las más fecundas que habrá realizado el ejército argentino desde los tiempos heroicos de la Independencia, y la descripción científica de la vasta región que vamos á conquistar, demostrando al mismo tiempo la importancia económica que adquirirán los nuevos territorios cuando se derrame en su seno la inmigración que en busca de un suelo fértil y de un clima benigno, arriba á nuestras playas de todos los puntos del continente europeo.»

No lo decimos nosotros, lo dijeron los patrióticos invasores que destruyeron las vidas humanas y el territorio mediante la ciencia y el ejército al servicio de la economía.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Video: ¡Con los rebeldes siempre! (Septiembre 2017)


A partir de los artículos y panfletos publicados en nuestro boletín La Oveja Negra nro.49 realizamos este video titulado ¡Con los rebeldes siempre!

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!
¡Libertad a Facundo Jones Huala!
¡Terrorista es el Estado!

www.boletinlaovejanegra.blogspot.com

sábado, 19 de agosto de 2017

¡APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO! ¡LIBERTAD A FACUNDO JONES HUALA!

En esta edición especial de La Oveja Negra, entre las reflexiones surgidas al calor de la lucha, incluimos una serie de textos, panfletos y palabras que circularon en las calles del territorio dominado por el Estado argentino. La lucha se desató en las últimas semanas como respuesta a la desaparición forzada de Santiago Maldonado, en el marco de la lucha mapuche en Cushamen.

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!
¡Libertad a Facundo Jones Huala!

¡Terrorista es el Estado!

Solicitamos su más amplia difusión. Se puede descargar el boletín listo para imprimir.





PANFLETO REPARTIDO EN ROSARIO EL 8 DE AGOSTO

Recientemente el Estado argentino inició una nueva avanzada represiva contra la comunidad mapuche en lucha en Cushamen, Chubut. En junio, Facundo Jones Huala, referente de la comunidad, fue detenido nuevamente, esta vez de forma ilegal. Facundo ya enfrentó este proceso, pasando cuatro meses preso, hasta que en septiembre de 2016 se lo declaró nulo por una serie de irregularidades, que van desde el espionaje ilegal de un agente de inteligencia hasta la tortura a un miembro de la comunidad mapuche por parte de la policía de Chubut.

A fines de julio, en Esquel y Bariloche, se llevaron a cabo dos movilizaciones en repudio a esta situación, siendo reprimidas y varios manifestantes encarcelados e inclusive desaparecidos durante horas.

A raíz de todo esto Facundo inició una huelga de hambre que mantiene hasta el día de hoy.

El corolario represivo tuvo lugar el martes primero de agosto, cuando Gendarmería Nacional y la policía provincial irrumpieron en la zona de tierras recuperadas a Benetton por el Lof en resistencia de Cushamen, allanando, reprimiendo e incendiando. Todo esto sin orden judicial.

En esta represión desapareció Santiago Maldonado, quien no siendo mapuche se solidarizó cuerpo a cuerpo con esta lucha. Fue visto por última vez huyendo de las balas y luego apresado por Gendarmería. Ahora está desaparecido.

Desde marzo de 2015 se viene llevando a cabo una persecución despiadada a esta expresión del pueblo mapuche en lucha. El Estado los persigue por la recuperación de tierras ancestrales de las que fueron privados por medio de la violencia.

Nos solidarizamos, apoyamos y luchamos junto a quienes se rebelan contra este orden, junto a quienes luchan por la vida y contra el Capital.

¡Terrorista es el Estado!

DOS AÑOS DE INTENSA LUCHA EN EL SUR

La situación actual, naturalmente, no viene de la nada, pero nos retrotraemos a algunos años atrás para comprender qué está sucediendo por allí. El trece de marzo de 2015 se dio inicio a un «Proceso de Recuperación Territorial Productiva a la multinacional Benetton, en el sector Leleque Ranguilhauo-Vuelta del Río» por parte de las Lof en resistencia del Departamento Cushamen, Chubut. Para «aportar a la Reconstrucción Política-Filosófica de la Nación Mapuche» (Declaración Pública Pu Lof, 13/03/15).

Durante ese año el conflicto del pueblo mapuche logró visibilizarse y con ellos otros sectores en las provincias de Neuquén, Chubut y Río Negro.

Pero fue la conflictividad en la comunidad de Cushamen la que más alboroto causó a la desagradable normalidad disciplinada que es carne y hueso entre los explotados.

En 2015 se desató la lucha y los miembros de la comunidad fueron varias veces reprimidos, encarcelados y espiados, bajo la presión del Juez Zachinno, intentando judicializarlos, no por la usurpación de la tierra, sino buscando aplicar la Ley Antiterrorista.

En junio de 2016 fueron detenidas siete personas, entre ellas, Facundo Jones Huala, luego de una brutal represión en la que Policía e Infantería dispararon con balas de gomas y gases lacrimógenos a hombres, mujeres y niños. Esto fue en el marco de un allanamiento a la comunidad, acusándolos de robar unos animales de Benetton. Se desarrolló también una situación de conflicto con el paso del tren turístico La Trochita por tierras donde habita la comunidad mapuche.

En agosto se inició el proceso por la extradición de Facundo Jones Huala a pedido del Estado chileno, acusándolo de actos vandálicos en la zona de Pilmaikén. Facundo y sus familiares fueron calificados de terroristas y autores de delitos basados en investigaciones ilegales de espías de la Agencia Federal de Investigaciones. Se declaró la nulidad de este proceso y Facundo recuperó su libertad. Asimismo, hubo una saturación inmediata de efectivos de la Gendarmería Nacional en la zona.

En enero de 2017 se desplegó otra represión brutal, en la que las fuerzas armadas incomunicaron la comunidad. Luego, una camioneta disparó hacia allí hiriendo, con peligro de muerte, a dos personas que lograron huir cruzando un río para ser socorridas en un automóvil y trasladadas a un hospital de Río Negro, dada la persecución desatada en Chubut. La imagen que se difundió del compañero con un disparo en la cara está clavada en nuestra retina.

En junio, nuevamente, fue detenido Facundo por el proceso anterior. Este arresto es calificado, por la defensa y por Facundo, como una persecución política coordinada entre los gobiernos de Argentina y Chile.

Un mes más tarde, las balas, el hostigamiento y la difamación de los medios de comunicación volvieron a golpear a los compañeros de Cushamen con dos fuertes represiones y, finalmente, en agosto, con la desaparición de Santiago Maldonado, quien se encontraba en el territorio de la comunidad solidarizándose cuando irrumpió la Gendarmería con violencia.

«Nos tiraban con nueve milímetros, con escopetas y con piedras algunos. No les importaba nuestra vida a la Gendarmería. Ellos vinieron a matar a uno acá. El compañero nadó hasta una parte y al ver que las piedras llovían de arriba y los tiros no cesaban, decidió volverse para la orilla. Y ahí es donde hay otro peñi que lo ve al compañero Santiago agarrado de una rama, con el agua hasta las rodillas y los gendarmes arriba. Y después hay otro peñi más que también ve a tres efectivos de la Gendarmería que están golpeando a alguien que no logra reconocer.

Ahí sale el Unimog cargado. Sube hasta el cruce de allá. Y vemos cómo se atraviesa una camioneta blanca junto al Unimog. Varios gendarmes hacen una pantalla para que no se vea lo que están haciendo. Y la camioneta blanca de Gendarmería sale para allá, como rumbo a Esquel. Por eso no hay la menor duda de que se lo llevó la Gendarmería.» (Extracto de una entrevista realizada por Revista Cítrica el día 14 de agosto)

COMPARTIMOS LAS PALABRAS DE UN COMPAÑERO

Compartimos las palabras de un compañero en la Jornada de difusión ¡Libertad a Facundo Jones Huala! del 14 de julio en Rosario, a dos semanas de su detención:
Cuando el compañero quedó en la calle nosotros no lo podíamos creer de la alegría. Fue como cuando liberaron a Higui. Nosotros pensábamos: «mirá qué importante loco, liberaron a un compañero que estaba metido hasta acá en la mierda de las cárceles del Estado». Cuando lo liberaron no lo podíamos creer. Y pensábamos: con qué van a venir ahora, de qué manera van a intentar humillarnos, de qué manera van a intentar ponernos de rodillas, de qué manera van a tratar de someter a la comunidad mapuche...

Hoy, una vez más, nos juntamos acá –y mirá el frío que hace. Imagínense el frío que hace en una cárcel de Esquel. Imagínense el frío que hace en la comunidad mapuche. Pienso que vamos a tener que seguir haciendo esto porque estamos en Rosario, no estamos en Esquel, y de alguna manera tenemos que lograr que no solo nosotros, sino también la gente que está completamente apática, se involucre con la campaña por la liberación inmediata del compañero, se involucre para repudiar la represión que está sufriendo la comunidad mapuche. Y, por otro lado, compañeros, entender nosotros mismos que la acción directa y la lucha no se terminan. Ni aunque mañana Facundo o nosotros no estemos. No se termina porque los sistemas de ideas no puedan entender la realidad, no se termina porque los sindicatos no se movilicen, no se termina compañeros. La lucha existe, la solidaridad existe. Y la solidaridad revolucionaria es necesaria, porque la solidaridad revolucionaria, que no es la beneficencia, es la solidaridad entre explotados, es universal compañeros. Y es un medio para lograr la liberación.

Liberar a Facundo es indispensable pero también lo es destruir al Estado que lo encarcela, destruir a la sociedad que necesita cárceles para meter a la gente que es díscola. Y para que la lucha se termine no van a poder aniquilar a los compañeros como han hecho años atrás. Porque la lucha continúa. Porque para que la lucha se termine tendría que dejar de existir la burguesía y tendría que dejar de existir el Estado. Tendría que ser una sociedad completamente libre para que el antagonismo se termine. Mientras, vamos a seguir firmes compañeros. Esperamos vernos la próxima y escucharlo de nuevo a Facundo y seguir firme la lucha. Ojalá, pronto, lo veamos libre y recordemos siempre el ejemplo más valioso que nos están dando los compañeros de la comunidad del Sur. Enfrentarse sin reticencias a la burguesía, ser implacables lo más que se pueda en la medida de nuestra fuerza, en el grado de minoridad que nos encontremos. No pedir y no rogar al Estado. Devolverle golpe por golpe las agresiones a las que nos somete este sistema de mierda, compañeros.

BENETTON, MACRI Y MÁS ALLÁ

The Argentinian Southern Land Company fue fundada en Londres en 1889 para realizar actividades comerciales en la Patagonia. En 1896 fue beneficiada con la donación de diez estancias, de casi noventa mil hectáreas cada una. A cambio de financiar la Campaña del Desierto, obtuvo tierras estratégicas para el desarrollo del ferrocarril que le sirvió para exportar la producción ganadera. En 1982, la empresa tradujo su nombre –Compañía de Tierras del Sud Argentino– e integró su directorio con un 60% de directores argentinos. Ese paquete accionario fue comprado en 1991 por Benetton por cincuenta millones de dólares.

Allí y ahora se enfrenta a Benetton, como otras luchas deben combatir los desalojos de diferentes burgueses extranjeros y locales, como Marcelo Tinelli. Muchas veces, quienes señalan a una multinacional, no lo hacen de manera inocente, quieren acusar a los capitales extranjeros para beneficiar a la burguesía local. Pero esos problemas interburgueses no deben preocuparnos, quienes trabajamos para ellos somos despedidos, desalojados y hasta reprimidos. Y somos siempre los mismos.

Del mismo modo, no es posible que otro tipo de gobierno «más a la izquierda», «más progresista», «más democrático» pueda oponerse a las multinacionales.

Como ya hemos publicado: los últimos años de gobiernos progresistas en la región latinoamericana han demostrado la profunda implicación de la izquierda y el progresismo en el desarrollo capitalista. No solo no han cuestionado los modelos productivos heredados, sino que los han profundizado enormemente. El extractivismo con monocultivos transgénicos y agrotóxicos, la carrera energética que desconoce todo tipo de límites e impulsa proyectos como el de Vaca Muerta en la cuenca neuquina, y los planes megalómanos de infraestructura para el transporte, como el IIRSA, son algunos de los principales ejemplos.

Pero, lo que es esencial entender, es que el antagonismo social entre burguesía y proletariado no se soluciona con diferentes políticas. Y que nunca, jamás, la burguesía va a defender la tierra ni nuestras vidas. Y, por burguesía, no nos referimos solamente a millonarios de la talla de Benetton o Lewis, sino también a los Macri, los Kirchner y a todos aquellos que viven de extraer y devastar la vida ajena.

SOLIDARIDAD ACTIVA CON LA COMUNIDAD MAPUCHE EN RESISTENCIA

La comunidad mapuche de Cushamen está en lucha desde hace años. Ahora, el conflicto mapuche se instala en Argentina como una novedad. Tanto en las estériles organizaciones democratistas y de izquierda, como en las horrendas organizaciones patronales. En las escatológicas expresiones de la prensa y en la siempre vigilante actividad del partido que gobierne. El conflicto mapuche, sus razones y sus objetivos están siendo abordados constantemente. Para quienes tienen el oído en guardia esto se torna evidente.

La cuestión mapuche está planteada a los lados de Argentina y Chile: búsqueda de autodeterminación territorial, recuperación de tierras ancestrales y de su identidad cultural. Estas reivindicaciones se conjugan, necesariamente, en la oposición a distintos intentos de devastación de la naturaleza y en el contacto con otros explotados en lucha.

Mandatarios de ambos países se reunieron en junio, con una cámara de trescientos empresarios, para delinear un plan de desarrollo económico que tendrá, también, un matiz represivo a quienes se resistan. La detención de Facundo es vinculada por su defensa a esta reunión. A ambos costados de la frontera, los gobiernos delinean las futuras represiones.

Al interior del pueblo mapuche coexisten posiciones sumamente diversas en cuanto a la lucha. Por momentos, de conciliación con el Estado y las empresas (búsqueda de plurinacionalidad y cogestión de los Parques Nacionales). Otras veces, buscando, mediante la lucha abierta, conseguir la independencia y autonomía, adoptando y propugnando, en algunos casos, la defensa frente al constante asedio capitalista: acciones directas del tipo minoritario y sin víctimas.

En Cushamen, el Estado, en su carácter esencial de detentor del monopolio de la violencia y despojo permanente, busca impedir que las tierras sean ocupadas y recuperadas. Se desprende que la tierra es para especulaciones de tipo financiero, antes que para la necesidad de una comunidad. La recuperación territorial es condenada. Esta condena, desde la óptica estatista, implica una campaña permanente de prevención (espionaje), contención (a través de organizaciones reformistas en busca de migajas) y represión a los sectores que no se arrodillen y luchen. Intentar oponer resistencia a la violencia estatal es un crimen imperdonable. Este crimen imperdonable es condenado bajo el mote de «terrorismo».
LEY ANTITERRORISTA:

Es una reforma al código penal que tipifica el terrorismo y define las “asociaciones ilícitas terroristas” como aquellas que tienen como propósito «aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo». A partir de ahora* , puede ser “terrorista” cualquier persona u organización acusada de promover el odio, el terror o que, según el poderoso de turno, ejerza “coacción agravada”, definición que queda abierta para que los jueces puedan calificar así la conducta que crean oportuna castigar. Este tipo de leyes son impuestas a los mismos gobiernos por las empresas que vienen a invertir en la región, para asegurarse un mínimo de paz social y de herramientas de castigo ante las probables protestas por despidos, sueldos, desalojos y destrucción que la avaricia de cualquier empresa multinacional genera.
(Extracto del panfleto: Cuando los males llegan –julio de 2014 )
* Se refiere a la modificación introducida en el 2011 a la Ley Antiterrorista, sancionada en el año 2007, ambas bajo el gobierno kirchnerista.
Rafael Barrett escribía que «La ley se establece para conservar y robustecer las posiciones de la minoría dominante. Así, en los tiempos presentes, en que el arma de la minoría es el dinero, el objeto principal de las leyes consiste en mantener inalterables la riqueza del rico y la pobreza del pobre. La idea de justicia que favorece al poderoso habría de parecerle muy justa a éste e injusta al humilde. Sin embargo, nace la idea en sentido contrario: el poderoso encuentra la ley todavía estrecha a su deseo, ya que él mismo la dictó y es capaz de hacer otras nuevas. De todos modos, qué importa que los poderosos juzguen a los débiles según su capricho o según la ley, que no es más que el capricho de los poderosos de ayer.»

PALABRAS DE SANTIAGO MALDONADO

Leídas por su hermano, Sergio Maldonado, en la manifestación del 11 de agosto en Buenos Aires, quien las encontró la noche anterior entre las cosas de Santiago:
«Hola querida población, somos el Gobierno, somos tu Gobierno. Somos los que nos apoderamos de tu vida. A cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día. Cada instante que pasa por tu reloj y tu cabeza, te decimos cómo tenés que vivir. Somos los que premiamos a los represores, torturadores y explotadores y castigamos a los que no son como queremos que sean. Y, como si esto fuera poco, aparte de que existe la cárcel, la tortura, la represión y la explotación en la vida cotidiana perpetuada por las autoridades, ejércitos, jueces, policías, fiscales, políticos y demás mequetrefes cómplices y mercenarios, como empresarios que sustentan esta miseria y esclavitud, instalándola en todas las relaciones de nuestras vidas.

Instalaremos muchas cámaras de vigilancia para no dejarte ser libre. A todos lados que vayas quedará tu grabación capturada. Te podremos ver cuando querramos y comentar cualquier tema sobre ti. Si no eras libre hasta ahora, menos lo serás bajo el sistema Gran Hermano, donde el dios que todo lo ve y todo lo sabe, respetando a los poderosos para controlarnos mejor.

Se dice que el problema es la Inseguridad, que los delincuentes son el problema de todos nuestros males, pero nadie se cuestiona la raíz de los problemas: es un mundo artificial, donde el valor del intercambio material es el dinero, que genera desigualdades. Porque hay distintos tipos de clases sociales y costumbres, por lo cual, comienzan a aparecer sometidos/as y sometedores/as. Por lo que viene al caso, el poder y el dinero corrompen a las personas. Porque el dinero genera poder y el poder es respaldado por el dinero, y viceversa, dejando atrás todo tipo de buenos valores, verdaderas relaciones humanas de sentimientos y honestidad».

* Ver video de la lectura del texto.

PALABRAS DE UN COMPAÑERO

Palabras de un compañero en la manifestación del lunes 7 de agosto, por la aparición de Santiago Maldonado en Capital Federal:
El Estado y no solo el gobierno de turno, como muchos dicen para ocultar la verdad, viene secuestrando, torturando y asesinando personas desde que existe, en todas las regiones del mundo.

Su poder se reafirma ante la sociedad mediante el uso de las fuerzas represivas. Puntualmente en el territorio mapuche, desde el regreso de la democracia, el Estado ha desaparecido a un centenar de personas. Los sectores que compiten por el poder buscan utilizar la desaparición de Santiago, un compañero anarquista, siendo que cualquier grupo que busca el poder lo que hace es reafirmar este mundo opresivo y sus relaciones, sus instituciones, la explotación de los cuerpos por la jerarquía, la policía.

Anarquistas, personas solidarias y luchadoras, con pensamientos y voluntad propias, fueron perseguidas y asesinadas en todos los gobiernos dictatoriales y democráticos, fascistas, leninistas o peronistas.

La desaparición de Santiago nos indigna, nos duele, pero, al fin de cuenta, no nos sorprende, reafirma lo que sabemos del Estado: una institución para explotar y reprimir. Y por eso es que constantemente desaparecen mujeres y niñas, por la explotación sexual o hacinando las cárceles con personas marginalizadas por la pobreza. Frente a esto, la lógica de los Derechos Humanos, pidiéndole justicia al torturador declarado, afirma la impotencia de luchar en el terreno de lo que impone el Estado, el respeto a las normas del poder y la institucionalidad que esconde la brutalidad de la explotación. 

Situarse en la crudeza del conflicto implica rechazar la realidad construida por la jerarquía y propiciar las formas organizativas que propician la libertad. Hay que extender la solidaridad, que siente las bases para una sociedad libre, sin Estado, sin políticos, sin empresarios, sin cuerpos policiales.

¡Por la organización de la sociedad sin gobierno! ¡Viva la lucha social de la Revolución!

EL ESTADO PRESENTE

No es la ausencia del Estado lo que da como resultado estas circunstancias, sino su presencia brutal, a través de sus políticos, sus gendarmes, su policía y la complicidad ciudadana. Es el Estado el que reprime, balea y aterroriza a los mapuche y es el Estado el que mantiene desaparecido a Santiago.
Del mismo modo, en cada secuestro de una mujer para trata, no hay un Estado ausente, sino un estado cómplice.

La ministra de seguridad Patricia Bullrich ladró: «esto no ha sido una desaparición forzosa y la Gendarmería no ha detenido en el lugar a Santiago Maldonado ni en ningún lugar», agregando que «de ninguna manera vamos a aceptar que se plantee que esta es una desaparición forzosa, en la medida que eso es una construcción».

Santiago está desaparecido desde el primero de agosto, apresado por Gendarmería Nacional. La última vez que lo vieron, huía de las balas que los gendarmes disparaban durante una irrupción violenta y sin orden judicial, en la comunidad mapuche de Cushamen, Chubut.

Santiago está desaparecido por luchar. Frente a una nueva avanzada del Estado, que busca aislar y reprimir a la comunidad mapuche, él decidió ir contra la corriente para solidarizarse. Los rebeldes del mundo no pensamos que hay que actuar porque «me puede pasar a mí o a mis seres queridos».

Santiago y la comunidad mapuche no están solos. Las movilizaciones por su aparición con vida recorren las calles de Argentina y de otros países. Algunas, en distintas localidades, fueron reprimidas. Y ante el pedido al Estado, éste, con toda la violencia de su ley, allanó el sábado 12 la Biblioteca del Río, en el Bolsón, donde Santiago estaba viviendo.

Con toda la impunidad de sus propias leyes, también hicieron las pericias en sus automóviles ya lavados. ¡Ni barro tenían!* Y pudieron entrar en la Lof a sus anchas aunque los periodistas y gobernantes digan lo contrario; aunque digan que se les prohibió el paso porque, según ellos, los mapuche creen tener «un Estado dentro de otro Estado», que sería el argentino.


* A pesar de esto, en una de las camionetas se encontraron pelos y rastros de sangre, cuyos análisis de ADN aún no dieron resultados.

PANFLETO ANÓNIMO DE COMPAÑEROS CERCANOS A SANTIAGO

El 1 de agosto, como tantas otras veces, el Estado argentino hizo uso del monopolio de la violencia.

Desde ese día buscamos a Santiago Maldonado, el Lechuga o el Brujo, para nosotros. Un joven anarquista que se encontraba por solidaridad en la comunidad mapuche de Cushamen.

La Gendarmería atacó a la comunidad, que viene resistiendo con dignidad una pelea por su vida, teniendo que enfrentar al Estado argentino, el chileno y a una multinacional como Benetton. El Estado ataca, como lo hace con cualquiera que levante la cabeza. No le importa que sea un pibe o una piba de barrio, laburantes que se organicen, comunidades originarias o militantes sociales. Atacaron, quizás sin saberlo, a la solidaridad porque no la entienden, no les entra en la cabeza que una persona tenga convicciones, quiera cambiar este mundo de mierda y actúe en consecuencia.

Que digan lo que quieran, que inventen las historias que más les sirvan para encuadrarnos en su Código Penal. Sabemos que el Estado secuestra, mata o tortura para conservar el privilegio, los medios de vida y la tierra en manos de sus socios. No nos importa, porque no somos estadísticas. 

Santiago, el Lechuga, no es un número en la lista de la que se pueda jactar el Estado. Es una persona de carne y hueso que falta a la familia y, a la vez, un compañero que estamos buscando.

La comunidad permanece en el territorio, con la dignidad que jamás va a tener un burócrata del Estado, sea del color que sea, y mucho menos esos tipos armados al servicio del poder de turno o al patrón de siempre. Facundo Jones Huala sigue preso y en huelga de hambre, jugándose su propia existencia por su gente y sus formas de ver y entender la vida. Santiago Maldonado, el Lechuga, sigue desaparecido por ser solidario.

A Facundo: como dicen ustedes, newen peñi, seguimos en la calle.
A Lechuga: te estamos buscando compañero y no vamos a bajar los brazos.

LA REPRESIÓN SE AGUDIZÓ

La profundización de la represión, así como su aceptación social, no es algo de los últimos meses. La desaparición de luchadores y la muerte de jóvenes en manos de la policía tampoco. El gobierno de los Derechos Humanos, con la excusa del narcotráfico y la inseguridad, invadió con su Gendarmería Nacional todos los barrios del país. Donde algunos ven una “grieta”, nosotros solo vemos continuidad.

A principios de agosto de este año se nacionalizó el cerco informativo, con difamación y mentiras permanentes para desprestigiar los reclamos de la comunidad mapuche, que no son solo en torno a la propiedad de la tierra, sino también sobre el modo de vida en la tierra.

En estos años, se acusó a los mapuche de estar vinculados a las FARC, a ETA, a una supuesta invasión inglesa y, últimamente, resuena su vinculación con el anarquismo. En Chile, donde el Estado se despacha sin clemencia contra las comunidades en lucha, esto se ha vuelto recurrente.

Hace siglos que a los revolucionarios y sectores en lucha se los estigmatiza y persigue, bajo distintos motes. Esto sirve para aislar, para neutralizar, para hacer más fácil la persecución, haciendo distinguibles a los sectores combativos ante los ojos del resto de la sociedad, la cual, a través de estas simplificaciones categóricas, va a garantizar por acción u omisión la delación y la vigilancia.

La mentira es esencial en el orden capitalista y sus falsos críticos. Por un lado, se comenzó un operativo nacional de propaganda para difamar la lucha de la comunidad mapuche en el sur argentino. Varios medios masivos de comunicación vienen articulando un discurso reaccionario. TN, Clarín, Crónica, Infobae, La Nación y tantos otros medios regionales insisten en confundir a la comunidad mapuche con la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), a la RAM con los anarquistas, a las herramientas para labrar la tierra con arsenales terroristas...

Pero los discursos por sí solos no sirven de mucho, siempre vienen a acompañar el garrote. Los discursos nauseabundos, malintencionados y llenos de estupidez de los periodistas son el festejo de las irrupciones en la vida de las personas, de las golpizas en las movilizaciones y los allanamientos.

LA OTRA REPRESIÓN

En tiempos de elecciones, la miseria política mostró también su cara. Quienes quieren la renuncia de Bullrich o de cualquier funcionario de Cambiemos han intentado instrumentalizar la desaparición, la cárcel y el hostigamiento para fines electoraleros. Esto es aún más sorprendente cuando ni Facundo, ni Santiago, ni toda la comunidad en lucha apoya a ningún partido político y, mucho menos, estaban en campaña, porque no lo han estado nunca.

Nosotros responsabilizamos al Estado y a todos sus funcionarios. Si los mencionamos con nombre y apellido, como a la miserable Patricia Bullrich, es para no olvidarnos que esos grises agentes del Capital son seres humanos de carne y hueso. Despersonalizar la historia es renunciar a actuar. No detestar a los que nos dominan lleva al peor de los conformismos. Pero, una cosa es comprender esto y, otra muy distinta, es partir del pedido de renuncia y buscar luego cualquier “argumento” para cambiar al gobernante de turno.

Otro tipo de represión y censura más sutil ha sido la ejercida por los medios masivos de comunicación que responden al oficialismo y a la oposición misma. La década ganada del kirchnerismo se erige sobre la derrota de los movimientos sociales. Estos últimos años la movilización social ha sido reprimida abiertamente o reprimida asimilándola e institucionalizándola; en fin, ha sido democratizada.

Aquello de que quienes «quieren cambiar el modelo económico de país lo que deben hacer es organizar un partido político, presentarse a elecciones y ganarlas» (Cristina Fernández de Kirchner) es una máxima actual. Y todo aquel que se salga de las urnas y los petitorios, que tome la lucha directamente por sus propios medios será motivo de burla, cuando no, acusado de infiltrado o desestabilizador a sueldo para alguna fracción burguesa.

Quienes siempre responden al interés de algún empresario, a la competencia burguesa, y se mueven toscamente con el chaleco de fuerza de la institucionalidad no pueden ver nada más allá de su propia realidad.

Claro que el Estado crea sus montajes para encarcelar y reprimir, claro que hasta tiene sus infiltrados y cometió, comete y cometerá, en cualquier lugar del mundo, atentados para culpabilizar a algún sector en lucha. Pero eso no significa que los oprimidos y explotados, la clase proletaria mundial, no asume la acción directa para luchar por lo que quiere.

¿Y si las acciones consideradas violentas por quienes mantienen el monopolio de la violencia no fuesen un montaje? ¿Y si no aceptamos mediaciones para luchar? De un lado y del otro de “la grieta” preparan la represión, el señalamiento y abren los portones de la cárcel. Su mensaje es claro: cualquiera que no vaya por las vías electorales y sindicales o que no se quiera encorsetar en el terreno leguleyo que plantean las organizaciones de derechos humanos debe ser, como mínimo, sospechado.

Por eso, para instrumentalizar la lucha de Facundo Jones Huala y toda la comunidad en lucha deben censurarlo, ridiculizarlo y victimizarlo. Exponerlo, como un pobrecito de los pueblos originarios, y callar los llamados a la lucha que hace el compañero. Por eso, si es que lo mencionan, hablan en su nombre y ocultan sus acciones y sus reflexiones.

¡CONTRA EL ESTADO Y SUS REPRESORES! ¡CON LOS REBELDES SIEMPRE!

Hoy, con un compañero desaparecido, hoy, que tenemos el puño cerrado en una mano mientras secamos lágrimas con la otra, ponemos en común una serie de reflexiones nacidas a partir de la lucha de los compañeros y compañeras de la Lof en Resistencia en el Departamento de Cushamen. De la defensa de la acción directa y la lucha por una Revolución con la que nos interpelaron en comunicados y declaraciones. De la búsqueda de un levantamiento de los oprimidos contra los opresores.

Donde hay rebeldía, hay también reflexión, actividad, lucha, solidaridad. Estos son los medios para realizar nuestras necesidades.

Esta lucha, que desarrolla la comunidad mapuche, es un esfuerzo que nos enlaza con ellos y con innumerables esfuerzos del pasado, del presente y del futuro.

Que el miedo no nos paralice, que el dolor no nos engañe y que la complicidad solidaria se extienda. Afirmémonos en la acción para mantenernos de pie, para ser hoy, más que nunca, compañeros.

Vayamos a la raíz del problema. No hablemos el lenguaje de los amos, sino el de los rebeldes, con las heridas abiertas y los puños cerrados.

lunes, 12 de junio de 2017

LA CULTURA DE LA VIOLACIÓN

Dice Virginie Despentes que la violación es también un diálogo privado a través del cual un hombre declara a otros hombres: «yo me cojo a sus mujeres brutalmente». Suena exagerado, pero no lo es tanto. Las amenazas y el deseo de vengarse del violador son parte del diálogo que aunque se haga público excluye a las mujeres. Estos hombres que pretenden apropiarse de mujeres siguen considerándolas parte de un decorado que se puede violar o defender pero carente de vida propia. No se dirige la palabra a las mujeres en cuestión ni para preguntar como se sienten, si precisan algo, o simplemente dar fuerzas. Mucho menos se dirige a otras mujeres, para ver cómo es que suceden estas cosas, cómo podemos detenerlo. Porque no les importa. Lo que les urge en las entrañas es recoger el guante y responder lo más virilmente que se pueda.

En este mismo diálogo se supone que, paradójicamente, la violación combatiría la violación. Y así, se expulsan amenazas al blanco viviente en el que se convirtió el violador acusado. Expresan sin pudor sus fantasías sobre cómo debería ser violado el violador, qué cosas deberían hacerse con su culo, a qué debería ser sometido. Para ellos, la violación sigue siendo una forma de colonizar los cuerpos, de disciplinar a los seres humanos. Tal como actúa el violador, consideran la violación como una herramienta válida, aunque neutral, y que cada quien podría darle un buen o mal uso.

Cabe señalar por qué escribimos líneas arriba lo de blanco viviente, es que mientras esa persona no sea popularmente señalada o legalmente acusada mejor no apuntar, «no meterse en la vida privada de los demás». El ciudadano decente actúa, o más bien opina, como si las violaciones fueran hechos fortuitos, extraordinarios. Refuerzan la idea de que son llevadas a cabo por monstruos enfermos cuando en verdad son realizadas por seres humanos normalizados. Refuerzan la idea, premisa de los medios de comunicación, de que son desconocidos acechantes en calles oscuras solo para que las mujeres vivan aterradas, con miedo a la noche, las salidas, los viajes, al sexo, a moverse lo más libremente que se pueda en este mundo. La realidad es que la gran mayoría de las veces ocurre en el seno del hogar, por familiares, parejas y exparejas. Pero eso es ocultado sistemáticamente por quienes mantienen el terror y la incomunicación.

Es descorazonador que ante cada caso se piense en la venganza y no en comenzar a ayudar y a evitar a que no suceda. ¿Cuándo nos podemos dar cuenta de que estamos frente a un abusador? ¿Es posible que no me lo haga si ya lo hizo, solo porque dijo que iba a cambiar? ¿Aceptar y reproducir esta noción de amor romántico y posesivo no será un factor determinante? ¿Cómo podemos protegernos? ¿Cuándo aún podemos zafar de una relación nociva que seguramente terminará mal? Son preguntas que quedan desplazadas ante el aturdimiento de indignación repetitiva y circular.

La cultura de la violación es culpar a la persona abusada y trivializar una violación por no ser lo suficientemente brutal. Pero también es la cosificación de los cuerpos para el beneficio personal y el empleo de la violación como arma de guerra, sea para invadir un país como hacen los militares de las grandes potencias, o como hacen o desean los civiles, para enderezar a unos supuestos desviados, que no son más que miembros sanos de esta sociedad enfermiza.